Durante las dos últimas décadas las organizaciones han empleado sus recursos internos en gran medida en pasar de modelos de negocio centrados en productos, con reingeniería de procesos de negocio (productivos, administrativos, logísticos y de distribución, etc.) y proyectos de implantación de sistemas de gestión de empresa ERP, a adoptar modelos centrados en el cliente y proposiciones de valor sustentadas en la excelencia del Servicio y la “Intimidad” con el cliente, entendida ésta última como un conocicimiento mayor de sus preferencias y una progresiva personalización de la oferta de productos, soluciones y servicios por distintos canales y medios de acceso.

La liberalización de mercados, el aumento de la competencia y el hecho de que la oferta de productos haya dejado de ser un elemento decisorio en la relación comercial, han conducido a que el factor diferencial de las empresas sea “el servicio al cliente”, obligando a las entidades a centrarse en la atención del mismo y ganarse su fidelidad.

En este contexto en el que el cliente toma protagonismo, pasar de ser una organización centrada en procesos a ser una organización centrada en clientes suele llevar asociados profundos cambios, no sólo a nivel organizativo, de procesos y de inversión en tecnología de front-office, sino a nivel cultural, apareciendo nuevas necesidades tanto en dichas organizaciones como en sus clientes / usuarios que han de ser resueltas.

Necesidades de la Empresa

La gestión integral y consistente (visión 360º) del ciclo completo de la relación comercial con el cliente, con un doble objetivo: conocer al cliente (rentabilidad, comportamiento compra, perfil, preferencias interacción, etc.) y su valor (VFC) para crear relaciones duraderas y rentables; y generar valor hacia el cliente (VTC) con una oferta proactiva de productos / servicios personalizados o diferenciados.

Necesidades del lado del Cliente

La óptima gestión de sus expectativas y experiencia en la Interacción por múltiples canales (óptima gestión de la calidad multicanal) define su vinculación a la “Marca” o la empresa.

Conocer la personalidad, necesidades y expectativas de servicio del cliente es tan importante o más que conocer sus preferencias de compra y nivel de consumo, ya que desde el cumplimiento de estas necesidades, y poniéndose en el lugar del cliente, es como se consigue la fidelización y lealtad.


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